¿Por qué la sanidad condiciona el resultado?

Análisis del INTA efectuado entre medianos y grandes establecimientos ganaderos

Un análisis del INTA efectuado entre medianos y grandes establecimientos ganaderos de Corrientes, halló que los productores aplican las prácticas generales de manejo del rodeo de cría, aunque desconocen reglas sanitarias básicas. ¿Será el talón de Aquiles a su vez en otras zonas de Argentina?

Una evaluación realizada por el INTA entre medianos y grandes establecimientos del Malezal y Afloramientos Rocosos, Corrientes, refleja que los productores adoptan las prácticas generales de manejo del rodeo de cría, en línea con lo aconsejado por los asesores técnicos, pero se encuentran alejados de las sugerencias en materia sanitaria, lo que condiciona el resultado productivo. Estas conclusiones obtienen superior relevancia si se considera que ese estrato significa más del 75% de las existencias bovinas provinciales, cuartas en el ranking del país, detrás de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

La encuesta se realizó en los departamentos de Mercedes, Santo Tomé, Gral. Alvear y Gral. San Martín, y abarcó a 104 productores de 500 a 3.000 cabezas, de una población objetivo de 226 establecimientos dedicados a la cría vacuna.

“Se seleccionó el segmento de medianas y grandes entidades ya que cualquier mejora en la adopción de tecnología tendría un gran efecto en la producción ganadera provincial”, señaló Silvana Giancola, investigadora del Instituto de Economía y Sociología de INTA y líder del trabajo “Factores que perjudican la adopción de tecnología en la ganadería de Corrientes. Enfoque Cuantitativo”, publicado en el año 2018.

Nivel empresarial

Un dato fundamental surgido del relevamiento es que el 60% de los establecimientos recibe asistencia técnica y el 70% de los mismos, lo hace mediante un especialista independiente. Según la infraestructura, los campos se encuentran subdivididos en diez potreros con 169 ha promedio y disponen de 1,5 corrales, nivel considerado correcto para un manejo ordenado del rodeo de cría.

En este ámbito, el 75% ajusta la carga animal antes del invierno de acuerdo a la disponibilidad de forraje, el 83% estaciona el servicio y el 79% efectúa el diagnóstico de preñez. A su vez, el promedio de edad de entore es de 26 meses y el 52% de los productores que efectúa destete precoz lo hace en función de la condición corporal de la vaca, o sea en concordancia con lo sugerido por los asesores.

¿Primero la salud?  

En la cuestión sanitaria, fue donde se visualizó una principal disociación entre las sugerencias técnicas y la adopción de prácticas, con claras expresiones de resistencia a la utilización del calendario sanitario y prevención de enfermedades venéreas, escasa aplicación del diagnóstico de parásitos internos (HPG), escases de conocimientos en el control de los mismos e incluso del abordaje del complejo tristeza. De acuerdo a la especialista, “estas son algunas de las principales razones que detallan el bajo porcentaje de destete de Corrientes, que promedia el 56%”.

A manera de ejemplo, el 67% de los productores vacuna a las hembras para prevenir enfermedades venéreas y además hace el raspado prepucial en los toros para detectarlas. Pero de esta población, el 64% practica únicamente un raspaje, cuando se sugieren al menos dos controles negativos para que el toro resulte apto para el servicio.

En cuanto a las parasitosis internas, más del 50% desparasita todas las categorías, a su vez que la recomendación técnica es llevarlo a cabo a partir del destete hasta los 20 meses de edad. Las demás se deben incluir únicamente si se encuentran expuestos a situaciones extremas como inundaciones y sequías, y en ciertos casos especiales de vacas de primer parto y toros.

De acuerdo con esto, el recuento de huevos en las heces es un instrumento fundamental para diagnosticar la necesidad de desparasitar. No obstante, únicamente el 25% de los productores la usa, aduciendo que no existen laboratorios en el área y que es problemático obtener las muestras.

Otro parámetro llamativo es que un 36% de los encuestados emplea la misma droga en sucesivas desparasitaciones, pese a las recomendaciones profesionales para paliar el desarrollo de resistencia.

Con respecto al complejo tristeza, el 85% de los productores no vacuna para prevenir la enfermedad (babesiosis, anaplasmosis) y únicamente el 44% desinfecta las agujas. Entre las razones argumentadas el 45% ratifica que controla la garrapata mediante los baños periódicos y otro 41% que tiene los campos en áreas sucia, con inmunidad a babesiosis. Esto va en línea con el hecho de que el 75% tiene bañaderos, llegando al 100% en Afloramientos Rocosos.

No obstante, la enfermedad es transmitida por garrapatas, tábanos y mediante agujas cuando se llevan a cabo vacunaciones. El hecho de bañar regularmente y tener el campo libre de garrapatas es muy fundamental, pero los animales son susceptibles a contraer la enfermedad si ocurriera un foco aledaño. Por el contrario, entre los que poseen garrapata, los animales tienen anticuerpos a babesiosis, pero son susceptibles a anaplasmosis, de la misma forma que los campos limpios.

“Las probabilidades de tener tristeza en la provincia son muy altas. Aunque el productor sea ordenado y tenga su establecimiento limpio, los animales podrían contagiarse de un vecino que no sea tan prolijo. Entonces, hay que vacunar, no hay vuelta que darle, es la manera de prevenir ambas enfermedades, a su vez de desinfectar las agujas”, indicó Daniel Sampedro, ex coordinador del programa ganadero del INTA en Corrientes y coautor del labor. Y resaltó: “Un criador que comercializa sus terneros ni siquiera necesita vacunar todos los animales, únicamente a los que quedan en el campo, por ejemplo las vaquillas de reposición”.

Administrar la sanidad

Para el especialista, la aplicación de las normas sanitarias en un sistema de cría demanda planificación. “En cualquier calendario sanitario existen numerosas prácticas a lo largo del año, entonces cuesta coordinarlas con el manejo general del establecimiento. En muchas situaciones, no hay un enfoque integral que contemple todas las variables”, ratificó Sampedro.

Por ejemplo, “se indica realizar raspajes a los toros previo al servicio, pero estos deben efectuarse con suficiente antelación, porque si algún toro sale positivo puede ser tarde para reponerlo. Acá, en Mercedes, los remates son en junio, julio y agosto”, argumentó, indicando que por ende deberían realizarse en otoño.

Además advirtió que “algunos calendarios proponen vacunar a las vacas en Agosto, cuando se encuentran en plena parición, pero es contraproducente moverlas en ese momento, imposible”. A su vez, se vacuna a los terneros cuando se destetan precozmente “pero en ese instante se encuentran estresados y la vacuna pierde efectividad. Lo aconsejable es vacunar a las madres previo al parto, para conferir inmunidad al ternero. Esto implica detectar a aquéllas a las que por su baja condición corporal, se les aplicará destete precoz”. Y destacó: “Para ello, hace falta observación y gestión. No es sencillo, el productor tiene que tener un buen asesor, con una visión general, sistémica”.

Para Giancola, este problema no únicamente se circunscribe a la provincia de Corrientes. “Hay estudios en otras áreas criadoras, incluso en la Cuenca del Salado, que dan cuenta de productores que no cumplen con los raspados, con el control adecuado de las parasitosis internas, entre otros. El tema sanitario es transversal a todas las regiones ganaderas, por eso tenemos una marcación de terneros estancada desde hace 50 años”, puntualizó.

Etiquetas: INTA, Establecimientos Ganaderos, Productores, Corrientes, Campo, Sanidad Animal, Estudios, Rodeo De Cría, Reglas Sanitarias, Asistencia Técnica, Destete Precoz, Daniel Sampedro

Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault

CONTACTO




Find the last offers by SkyBet at www.bettingy.com BettingY.com Bonuses