El futuro del acopio se encuentra en las Buenas Prácticas

La Federación de Acopiadores, el IRAM y el INTI firmaron un acuerdo de colaboración

La Federación de Acopiadores, el IRAM y el INTI firmaron un acuerdo de colaboración que establece la aplicación de un manual de labor para las más de 1000 entidades del rubro que hay en Argentina. 

“El mundo ha evolucionado y debemos competir en calidad”, comentó Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, al firmar el día miércoles en la sede de dicho organismo un acuerdo de colaboración en conjunto con el presidente del Instituto de Tecnología Industrial (INTI), Javier Ibáñez, y al vicepresidente del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), Alberto Ruibal.

La realización de un manual de Buenas Prácticas Agrícolas en el acopio contempla una serie de procesos fundamentales que otorgan aliviar el efecto ambiental, asegurar el cuidado de las personas y la calidad de los granos que pasan por las plantas, a su vez de consolidar el nivel de la marca argentina en el mundo.

“Nuestros padres trabajaban con granos, nosotros con comida. Debemos levantar la vara”, comentó Rivara al aclarar que este manual fue diseñado para aproximadamente 1000 acopios de distintos tamaños que existen en nuestro país.

“Operar con buenas prácticas lo que hace es eficientizar las actividades y mejorar el producto, y por lo tanto a toda la entidad”, expresó Ibañez al referirse a la integración de las tecnologías, procesos y normativas que estandarizan la forma de operar y redundan en mayor valor agregado para toda la cadena de valor.

“Tarde o temprano, el beneficio se ve observado. Incorporarse a las Buenas Prácticas debe considerarse una inversión”, detalló Ruibal en representación de la entidad que con sus 83 años de trayectoria será el que esté a cargo de la certificación.

“La falta de buenas prácticas además impacta la ganancia de las entidades. A veces no se tiene idea de la cantidad de kilos que se pierden por un mal secado”, manifestó Rivara. “Cometer errores significa superiores costos. Y con las buenas practicas se mejora el funcionamiento diario y se pierde menos”, añadió Nicolás Apro, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Industrialización de Cereales y Oleaginosas del INTI con sede en 9 de Julio. Para Apro, uno de los autores del Manual de Buenas Prácticas en el Acopio, es importante “como imagen para nuestra producción que las 140 millones de toneladas de granos que se desean producir sean de calidad Premium”.

El Manual de Buenas Prácticas para el acopio comprende a todos los sectores de la entidad, a partir de la gerencia hasta los empleados. Los requerimientos generales y la higiene de los establecimientos, la limpieza de las máquinas e instrumentos, la manipulación de desechos, productos químicos y otras sustancias peligrosas, el manejo de productos fitosanitarios y fertilizantes, la higiene del personal y los requerimientos sanitarios, del almacenamiento, acondicionamiento y transporte, son algunos de los ítems fundamentales que se repasan en el documento.

Un caso testigo 

Una de las pioneras en añadir las buenas prácticas agrícolas al sector del acopio es La Bragadense, una entidad familiar con más de 45 años de trayectoria. En Marzo de 2006 la empresa logró certificar por primera vez la Norma de Calidad IRAM NM 324, que tiene alcance global y les otorgó mejorar los procedimientos y calidad de su labor, consiguiendo a la vez una superior sustentabilidad con el medio ambiente.

“Tomar este camino nos ordenó la vida diaria y disminuyó nuestras actividades. Hace trece años nos encontrábamos en pleno desarrollo e inaugurando nuevas sucursales, pero a su vez nos encontrábamos acumulando una gran dimensión de problemas cotidianos que ya se tornaban inmanejables. Certificar Buenas Prácticas genera un procedimiento de mejora constante donde la capacitación sobre los recursos humanos es muy fundamental”, manifestó Agustín Otaegui, gerente de acopio de La Bragadense.

Actualmente, y tras un continuo perfeccionamiento, la entidad tiene un sistema confiable que se repite en cada una de las nueve plantas que cuenta en diferentes ciudades del centro-norte de la provincia de Buenos Aires. “Todos los procedimientos se comenzaron a realizar de manera rutinaria. Por ejemplo, nuestros instrumentos de labor, ya sea un medidor de humedad, una balanza, o un calador, se deben controlar de forma periódica y estandarizada. A su vez, debe volcarse toda la información en un registro que se encuentra a la vista de todos”, ratificó el ejecutivo.

Son inversiones a largo plazo que componen una manera de operar. “Es una responsabilidad operar con gente y con el medio ambiente. No buscamos un rédito económico sino hacer que nuestra actividad perdure en el tiempo de forma segura y sustentable”, detalló el gerente del acopio que tiene más de 150 personas.

“Este acuerdo lo hemos anhelado hace mucho y pensamos que es superador, porque finalmente tenemos una norma mucho más correcta a nuestra realidad de entidad”, expresó orgulloso Otaegui.

En definitiva, se trata de modificar el chip, y comprender que la calidad no es un atributo que se circunscribe particularmente al producto, sino además a todos los procesos y lugares por los que pasa el grano.

Etiquetas: Granos, INTI, Convenio, Federación de Acopiadores, Fernando Rivara, Buenas Prácticas, Buenas Prácticas Agrícolas, Calidad, IRAM, Javier Ibáñez, Alberto Ruibal, Manual de Trabajo

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